viernes 6 de enero de 2012

ternura callejera


Si el corazón es como un pequeño garrapatiento, atropellado, vulnerable.
Al que desde una esquina lo arrastraron por tantas cuadras.
Lo envolvieron en maldiciones.
Lo dejaron a su suerte de soledad.  Reventado de  mal querer.
¿Cómo  iba ser indiferente  mi  pecho? si  golpea la conciencia  con una pata cansada.
 si se le cuela el frío entre sus pulsasiones.

Pero con la voz viva del amor en los ojos.
¿cómo no tentarse a recogerlo?
¿cómo no tentarse a rescatarlo?
Si el amor con  amor nace,  y con una caricia en el lomo le basta,
para sentirse vivo.

A medida do meu coraçao


"Voltar para o mesmo lugar
É impossível, irreal
Viver é qual o correr de um rio
Jamais retorna
Achei o que é melhor pra mim
E o tempo já me deu seu sim
E meu samba-canção
Revela a medida do meu coração" 
Interpretado por  María rita. Canción compuesta por  Ricardo silveira y Pedro Luis



Pongamos que hablo de mí.
 Pero en verdad estoy hablando de una ausencia.
  De una completa, y a la vez vacía, forma de ser.

Porque el silencio , al igual que a las monjas de claustro.
  Me sirve para pensar en otra. En otra Carolina. Pero no tan mí.


Prefiero la pupa, la crisálida,  la coraza.
 El silencio y la indiferencia.
 Son tan cómodos y tan invulnerables.
 Como escondida en los muebles de la cocina, siendo niña.


  Pequeña y dulce. Con otro mundo, con otra forma, con otra mí.


Porque he venido a salvarme sola, para andar mi camino.
Porque el olvido  viene a dos pies de mis talones.
No mires atrás porque lo que has venido a buscar desaparecera. Como Eurídice
Y regresará al mundo de la muerte atada, a buscarme  en este quehacer,

sin acción, en el "no hacer nada".


Porque existo mejor aquí, que en una boca refunfuñada.
No hace falta que me pronuncies, ya me he nombrado.
No hace falta que  me reconozcas. Porque ya me afirmé.
No me hace falta la palabra, ni el abrazo, ni la  (son)risa,ni el calor ni la alegría.
Ni el agurío de una mirada limpia posible.

Si en silencio también existó. Y existo mejor en  esta melancólica ausencia de mí.
Ahora, que al fin,  me acomodé en esta enmudecida y natural indiferencia.
Pongo atención en el otro límite. Mi reconfortable soledad.

y me delimita el cuerpo, la voz, el espíritu de esta infinita espiral.
 Mi fragmentada  mente, este crisantemo deshojado.
En problemas cotidianos, en libros y noticias. En revelaciones de luna y sol.

En esta estrella de corazón.

No quiero ser Pan sin paz, ni compañías impuestas, sin menester.
Recelosa de mi afecto, mi otra. se da la espalda así misma en el espejo.

 Porque si hablamos las tres al mismo tiempo, nadie nos entiende.


Pero no soy yo la que habla.


Es la Carolina que da la espalda dentro del  espejo.  


Y camina sin olvidar del todo y olvidando al paso del camino
Del fin de la tierra.


Esa medida fuera de mí.

domingo 28 de agosto de 2011

Canto de golondrina.

Tengo, como mi tierra, una pena en el pecho.
Una daga incrustrada, el peso de las manos del conquistador.
La piel manchada de color canela.
Abatida de ausencias y de claustro  
que se opone a la blancuzca  mancha
a esa que me empalidece la piel en el invierno
 y que se avergüenza en primavera.

La carne abierta, y el llanto hueco.
Mientras tanto siento que mi voz se apaga.
Como un verano interrumpido , sin golondrinas.
"Golondrinas muertas en la almohada"

La angustia me calla el canto.
 Es enfrentar el miedo todas las mañanas.
 El peso  de la huella que dejaron en mí y en mi madre.
El brote de locura detonada en el tacto.
Mujeres como yo, no deben ser amadas.
Somos  un sacrificio sólo encomendado a robles  y alerces.


sábado 23 de julio de 2011

La joven del vestido azul.

 La  joven del vestido azul es hermosa.
 Llega sola a la iglesia a un matrimonio privado.
 No toca acompañante está noche.
 No  sonríe por simpatía, sonríe por condescendencia.
Irradia dulzura, camina firme sobre tacos prestados.
La joven del vestido azul, tiene los ojos apagados.
Sus gestos  hablan más que ella.
 Y distrae a un hombre, de los votos de los novios,
en la cuarta fila.
 Se acaba de la boda y se retira. sola. Tal como llegó
 La  joven del vestido azul es  un golondrina  apagada.
Suspendida en el  horizonte,
 No sonríe ni a su propio reflejo.
Reúne veranos en su bolsillo.
 Tratando de encontrarle significado al paso de los años.
 Se percata que no hay nadie destinado para ella.
No hay  motivo que llene  la noche, se pierde.
No hace falta en la existencia de nadie,
nadie la espera para la revelación de qué sin ella.
 Tú ya no eres el mismo.

domingo 19 de junio de 2011

Memoria de la Noche.

¿Recuerdas?
El reboltijo del cabello crespo,
Ondas que divagaban entre los hombros.
Algunos hilos dorados entre tanto castaño emanaban  el dulzor del perfume de geranios.
Te  gustaba asomarte a  olfatear,
saborear ese nectár de la piel desde el cuello.
Jugar a extraerlo, a saborearlo entre mordiscos,
entre besos por los pechos redondeados.
Esos donde más de una vez te quedaste dormido.
No fue suficiente.
Pero el vientre  guardaba más secretos,
Aquellos que no alcanzaste a probar.
El secreto endulzado por el algodón.
 Más que el nectar a frutos ácidos  que emulsionan la piel.
 Más que el aroma  de los frutos rojos, más aún...

 La  impaciencia
                                            y
                                                                                el miedo


 te jugaron en contra.


lunes 13 de junio de 2011

Premonición resguardada y querida

 Luego de afirmarme de que conseguiría lo que  tanto  he buscado.
 luego de sostenerme  y decirme que todo lo que  viviría.
 sería tan intenso que requeriría otro nombre.
Yo no pude evitar mencionarlo, suspirando.
 No sabes cuanto te quiero.
Y cerre los ojos.
De golpe los abrí de nuevo...
 Y me quedé sola, siendo una pésima amiga.
Abrazando mi felicidad onírica.
A escondidas del acecho conocido.
 Guardada bajo mi regazo, escondida del juicio público.
Mi último retazo.

lunes 6 de junio de 2011

Let it rain.

La puta verdad es que  tengo  rabia.
Rabia de llevar tanto tiempo en el silencio.
Rabia que no crean en mis heridas, ni en mis recuerdos sin sello.
Estoy envuelta  por una absurda  multitud de gente diciéndome.
Una soberana lata de estupideces.
Partamos por el mutismo del "tranquila", me revienta la pasividad de esa palabra.
La encuentro cínica, como una fórmula gastada.  como una mala metáfora.
Me estás hueveando ¿Cierto?
Como un significante, estructurado para ser repetido incesantemente.
Como el eterno acto de la entrega sumisa a la dominación.
Tengo unas  ganas de mandarlos a todos al origen del mundo.
Quédense allá ocultos en la burbuja cálida y protegida de esta vulgar pena.
Esta  re-puta-ción, de este  estigma, esta  huella de  absurdas excusas que no llenan a nadie.
Porque estoy choreada de estar de pie,  tengo ganas de  sentarme a ser escuchada.
Que se  callen la multitud de consuelos, abrazos y ánimos desganados.
Dejen de hablar,  cállese y escuche, que  calladita se ve más linda todavía.
Métanse su caridad y su sabiduría  enlatada en el principio fallado de humanidad, o lo que queda de ella. Por la raja. Sí, esa que tienes en tu interior.

La puta verdad es que no quiero que me den frases paternalistas, ni discursos baratos de los bello que es vivir. Lo sé, por favor. ¡Estoy viva!.
No quiero caricias, ni cuentos, ni canciones de cunas, No quiero consuelos baratos.
Para eso tengo a mi vieja.
No quiero  compañía  eterna, no quiero amor  pomposo.
Me basta con un: "estoy aquí" y un abrazo.
Y se nota. Por que esto no es una entrega de condolencias.
Sal un rato de  tu puto lugar cómodo y escucha que la muerte a solicitado refugio en mi rostro.
Sube a  apreciar la realidad ajena. Que cada día dos mujeres mueren por su causa.
Que el enemigo silencioso se las come por dentro. ¿Dónde quedó tu solidaridad de género?
En palabras, lindas y armoniosas que van bien para una careta sin identidad.
Porque yo en este manifiesto de subjetividad enrabiada, no me aburro de expresar que soy sólo yo.
 Un cuerpo maltrecho de maltratos y años, de violencia y abuso, visitado por el miedo al dolor y al abandono de nuevo.

El cáncer. Pre- cáncer,  núcleos de células que se multiplican sin césar a causa de un virus.
No soy ni heroína, ni sobreviviente. Ni víctima, ni riesgo biológico.
No tengo lugar donde ir, No puedo ser de otra manera.
Tengo los pies bien puestos en la  tierra. Pero no me vengan con subterfugio.
No estoy aquí para ser acto de caridad. Ni expiación de culpas.Ni muñequita arquetípica de un bebé.
No me sirve que lloren, ni que se histericen. No me sirve que me digan que están preocupados por mí.
No me sirve que de la boca para afuera te importe.
Las pocas cosas que me han servido son: el sendero acompañado,  las flores de Bach,  un discurso pronunciado en Villanova y las palabras de un hombre radicado en  Cuba: Vas a estar bien, lo sé.